18 de noviembre 2018

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Un fragmento de Laurence Freeman OSB en ASPECTS OF LOVE (London: Medio Media, 1997), pág. 54


Podemos aprender a ver la realidad. El solo verla y vivir con ella es sanación. Nos conduce a un nuevo tipo de espontaneidad, la espontaneidad de un niño que aprecia la frescura de la vida, lo directo de la experiencia. Debemos recuperar esta espontaneidad para poder entrar al reino. Es la espontaneidad de la moral verdadera, de hacer lo correcto de forma natural, no vivir la vida a través de reglas impuestas por libros sino vivir nuestras vidas guiados por la única moralidad, la moralidad del amor. La experiencia del amor nos da una capacidad renovada para vivir la vida con menor esfuerzo. La vida se vuelve menos difícil, menos competitiva, menos adquisitiva, conforme se nos abre a aquello que hemos podido entrever de alguna manera, en algún momento a través del amor, que nuestra verdadera naturaleza es alegre. En lo más profundo somos seres alegres. Si podemos aprender a saborear los regalos de la vida y ver lo que verdaderamente es la vida, estaremos mejor equipado para aceptar sus tribulaciones y sufrimiento. Esto es lo que aprendemos suavemente, despacio, cada día, al meditar.

 

Después de la meditación: “The Thing Is”, por Elien Bass en MULES OF LOVE (Rochester, NY: American Poets Continuum Series, No 73, 2002), e-book location 865.

La Cosa Es

Amar la vida, amarla aún 
cuando no tienes el estómago para ello
y todo lo que aprecias
se tambalea como papel quemado en tus manos,
tu garganta está llena de sus cenizas.
Cuando la aflicción se asienta contigo, su calor tropical
espesa el aire, pesado como el agua
más adecuado para las agallas que para pulmones;
cuando la pena te pesa como tu propia carne
solo más que ella, una obesidad de dolor,
piensas, ¿cómo es posible que un cuerpo pueda soportar esto?
Entonces sostienes la vida como una cara 
entre las palmas de tus manos, una simple cara,
sin una sonrisa encantadora, ni ojos violeta,
y dices, sí, te tomaré 
te amaré, nuevamente.

 

Selección: Carla Cooper

Traducción: Guillermo Lagos