Sábado Santo

PHOTO: LAURENCE FREEMAN

Mc 16:1-7: Y levantando los ojos vieron que la piedra estaba ya retirada; y eso que era muy grande.

 

Hoy no vamos a la iglesia. Estamos en la sala de embarque esperando que llegue el avión que tiene que llevarnos en ese viaje que hemos estado anhelando durante tanto tiempo como somos capaces de recordar.

En la vigilia de esta noche rememoramos todos los eones que han pasado en nuestra espera humana desde el Big Bang - a través de nuestras sociedades primitivas y su adicción a la guerra, nuestra gradual ilustración, las frecuentes recaídas en la barbarie - hasta el encuentro finalmente con la fuente invisible, silenciosa y amorosa de nuestro ser, a nuestro propio nivel, y en nuestra propia carne. El tiempo se desploma sobre sí mismo sin perder ni su significado ni su intensidad. Por un instante, vislumbramos la coherencia, unidad, y sacralidad de toda esta experiencia. Incluso lo peor esta incluido y transformado. Pero es una piedra muy grande. 

Dicen que en la primera versión del evangelio de San Marcos, no incluyó la Resurrección. Todo el mundo sabía que de eso se trataba y que era muy difícil ponerla en palabras. Cuando los evangelios hablan sobre ella, hablan de cómo la sintieron los que la presenciaron más que como si una cámara hubiera estado allí y la hubiera grabado. Detalles intensamente reales fueron transmitidos de palabra durante décadas antes de que llegaran a ser plasmados en un texto con un significado y un poder más allá de lo que parece. Lo ordinario se transfigura por lo real. El significado y propósito de la existencia humana se revela a un nivel más profundo de lo imaginado y pone de manifiesto el nivel en el que la fuente del amor, el amor creativo y redentor en sí mismo, se encuentra.

Parte de nosotros dice – y hay que aceptarlo – que todo esto es intrigante pero, realmente, demasiado bueno para ser verdad. Crece y madura. Sólo es un bello mito. Sin embargo, si negamos sus verdades seremos deshonestos con aquella parte de nosotros que se ha despertado y lleva décadas siendo iluminada por estas noticias. Esta es aquella dimensión nuestra que apunta más allá de nosotros y de las estrellas.

Laurence Freeman OSB

Traducción John Siska

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